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Delirios sobre socialización intraespecífica

Socialización en Mpadiestra

Socialización en Mpadiestra

Hace tiempo que me dio por darle vueltas a lo que sería una socialización perfecta, idílica, un perro del que podríamos fiarnos en cualquier situación. Y aunque parezca una tarea sencilla, todavía me planteo situaciones en las que no sabría decir qué acción sería la óptima o la ideal. De nuevo, me gusta llevar estas cuestiones al lado homínido, y a las preguntas “¿Qué características debe cumplir la persona socialmente perfecta?” y “¿Cómo crees que debería reaccionar dicha persona en el contexto X?”, tampoco son fáciles de responder, al menos para mí, no son respuestas triviales. Al fin y al cabo, como decía Napoleón, Si la perfección no fuera quimérica, no tendría tanto éxito.

Cuando se trata de definir cómo debería reaccionar un perro ante estímulos sonoros, es relativamente sencillo porque podríamos decir que sería sencillamente “no reaccionar”, es decir, que el perro siga haciendo lo que estaba haciendo antes de aparecer el estímulo sonoro.

Cuando hablamos de reacciones con humanos, tengo claro que un perro debe tolerar “todo lo que sea posible” a los humanos, eso no quiere decir que continuamente se ponga a prueba al perro. Por ejemplo, se me ocurren situaciones como manipular el comedero mientras está comiendo, o que un desconocido se acerque a despertarlo mientras duerme, etc. Obviamente, lo que creo que es importante destacar es que se debe tener claro, por parte del responsable, que si se quiere mejorar este tipo de manipulaciones, es importante hacerlo con mucho cuidado para que no aparezcan fallos que deriven en un gruñido, intento de mordida, etc. y antes de empezar a trabajar estos detalles, debe existir una sana relación entre guía y perro. De todas formas, creo que al ser de las partes más delicadas de trabajar con algunos perros, no voy a meterme a hablar de esto ya que quedaría incompleto por muchos post que escribiese.

Sobre lo que quiero centrarme un poco más, es en la buscada socialización idílica en relaciones intraespecíficas. Además, por desgracia, los problemas de socialización perro-perro son los más frecuentes, lo que significa que no debemos ser muy buenos responsables los humanos, para que un perro no sepa relacionarse correctamente con sus iguales, ¿no creéis?

¡Santa paciencia!

¡Santa paciencia!

Ahora mismo, si fuese un gurú, un Dios entre Dioses, un Mou de la vida, llegaría y definiría perfectamente qué debe hacer un perro socialmente ideal con sus iguales. Pero no es este el caso, … soy un Guardiolista empedernido y sólo diré algunos comportamientos que a mi entender, no son propios de un perro sociable. A continuación puedo citar algunos casos típicos como:

“Mi perro no para de jugar con otros perros, es muy pesado” : hay responsables que se sienten orgullosos y creen que esto es lo correcto socialmente. A ver, no es que sea un problema gravísimo, pero no creo que manifieste un equilibrio apropiado para un perro que debería ver a otros perros como algo cotidiano, sin darle una efusividad que acabe agobiando a todo perro con el que se encuentre porque no para de jugar. Puede darse el caso, que además no haga ni caso a las señales de otros perros cuando le intentan decir “ya basta” y acabe llevándose algún que otro revolcón. Conozco algún caso así, y suelen ser perros que viven en espacios exteriores bastante amplios y los responsables (aunque en este caso su responsabilidad es más que dudosa) los sacan una vez al día, además afirman con rotundidad que su veterinario les ha dicho que “con esa parcela tienen espacio de sobra“, ¡lo que hay que oír! Pasemos al siguiente caso …

“Mi perro es algo miedoso pero nunca muerde” : a este caso pertenecen perros que no son sociables, pero a la mayoría de humanos les parecen simplemente “cómodos de tener” . Desde luego, creo que esto manifiesta un problema que se debe atajar en algún momento. No creo que se pueda afirmar, que el único requisito que debe cumplir un perro sociable sea: NO MORDER, ¿verdad?. Además, estos casos corren el peligro de que el perro aprenda a alejar al “estímulo” con la boca, y en ese momento es cuando el responsable se empieza a preocupar, porque empieza a aparecer la temida “agresividad” (psicofonías de fondo). Vamos con el último que me estoy alargando …

“Mi perro es muy bueno pero siempre le acaban pegando” : en ese caso, si es cierto lo que dice el responsable del perro, habría que plantearse si el perro conoce bien las formas de comunicación con otros perretes. Si casi todos le acaban dando un revolcón, hay que pensar si su lenguaje corporal es adecuado o han aparecido problemas en el desarrollo del perro que lo hacen una víctima potencial de ataques perrunos. Por ejemplo, recuerdo un caso de un cachorro que creció con un adulto de paciencia casi infinita y muy anciano para ponerse a dar lecciones sobre modales. Lo que ha ocurrido en este caso, es que se ha acostumbrado a moverse en un “registro” que la mayoría de perros interpretan como “un poco arrogante”. Es totalmente cierto que el perro es poco conflictivo y no hace nada, pero se lleva algún que otro revolcón por “falta de modales”. La socialización debería haberse realizado con un conjunto de perros más amplio, para que aprendiese a gestionar situaciones variadas. Esto último que comento, creo no se hace con la seriedad que merece, y muchos profesionales entienden que la socialización debe realizarse siempre con perros sociables, es decir, “mi perro debe ser socializado sólo con los Golden y Labradores más sociables del barrio“. Pero me temo, que esto da para otro post y medio, mejor lo dejamos aquí porque puede ser excesivamente extenso para leer en una columna de 500px.

Saludetes.

Seminario de Emociones con Jose Antonio Gómez

El fin de semana del 6 y 7 de noviembre tuvimos el privilegio de volver a tener a José Antonio Gómez por los madriles y por supuesto no nos lo perdimos … Esta vez el seminario no hablaba de asuntos deportivos como el pasado seminario de Apports, pero casi todo amante del perro coincidirá en que la forma de relacionarnos emocionalmente con nuestros amigos peludos está muy por encima del deporte con ellos, al menos eso pensará cualquiera que trate a su perro como algo más que un puñado de puntos, o una “herramienta” para llegar a ser alguien en el mundo canino.

El hippie en accion

El hippie en acción

Como siempre el hippie de José empieza el seminario con su estilo habitual, metiendo a los humanoides en un entorno en el que salía nuestra naturaleza de “tiranos”, y es que casi todos pecamos un poco de tiranía con nuestros perros, ese es el primer paso para llegar a reconocer nuestros problemas y poder llegar a ver el mundo desde un punto de vista más canino que posiblemente nos ayude a resolver los problemillas de nuestros amigos peludos.

José habló de sus experiencias tratando de forma anónima algunos casos que ponían de manifiesto que los problemas de esos perretes eran solamente una expresión de la carga emocional que se vivía en el entorno humano e insistió en que a veces los perros se contagian de la angustia y ansiedad humana apareciendo los problemas de comportamiento canino más típicos como la vocalización continuada, la agresividad intraespecífica, interespecífica, etc.

Mi Cora en pista

Mi Cora en pista

También insistió en las necesidades del perro, las cuales sacó a la palestra mediante un bonito ejercicio para el que tendréis que asistir al seminario si queréis tener “buenas y pacíficas emociones”. Hay veces que nuestra visión humana del mundo, las prisas, nuestro estrés, etc. nos hacen olvidar las necesidades de un perro y esto también suele generar la búsqueda de conductas alternativas que pueden ocasionar problemas caninos.

De la parte teórica me quedaría con una reflexión sobre las técnicas convencionales de modificación de conducta. A veces se insiste en este tipo de técnicas para tratamientos relacionados con fobias, muy especialmente para casos de agresividad perro-perro (llamada anteriormente agresividad intraespecífica). Ya en el libro de Jean Donaldson titulado Fight! se comienza a hablar de contacto social para la solución de la agresividad con una serie de pautas que llamaremos preventivas (no voy a entrar en todas las medidas que propone J. Donaldson para estas sesiones pero evidentemente cuenta con infinidad de medidas preventivas y por supuesto también medidas correctivas) y usando siempre perros adecuados para la terapia correspondiente (clones de Tizón o Lucky básicamente, :D ). Pues José Antonio propone una alternativa más al alcance de la realidad cotidiana de la mayoría de los mortales, por supuesto sin dejar de lado herramientas tan válidas como la desensibilización sistemática o el contracondicionamiento, para solucionar “supuestos problemas” de comportamiento del perro (que básicamente se concentran en uno sólo: NOSOTROS), y es que seamos realistas… ¿quién le grita al vecino? “!No te acerques por favor, que voy por los 25 mts. de mi programa de desensibilización progresiva¡, ¡quédate en la farola que he medido y más o menos hoy toca esa distancia!, ¡¿te importa no moverte hasta que se calme mi perro?!”. Que siiii, que ya sé que parece que estuviese tirando de forma radical a la basura la desensibilización y demás técnicas de modificación de conducta, pero ni muchísimo menos… tan solo se trata de confiar más precisamente en los perros y su comunicación para que desde su propia naturaleza surja más fácilmente la solución del problema. El que se quiera dedicar de esta forma a resolver problemas de agresividad perro-perro debe contar con un pequeño grupo de perros de terapia y socializar al perrete introduciendo más perros en las sesiones de socialización cuando ya sea capaz de desenvolverse correctamente con los “perros antibalas” (así los llama Donaldson “bulletproof dog”). Y es ahí donde José Antonio insiste haciendo uso de perros muy hábiles socialmente para que enseñen “a volar” a los miedosos. No olvidemos nunca que la comunicación interespecífica (humano-perro), NUNCA podrá llegar a tener un mensaje tan claro como la comunicación intraespecífica (perro-perro).

Y así llegamos a la parte práctica, que fue la gran mayoría del seminario, y empezamos a ver a los perros resolver sus miedos (evidentemente tan solo con un enfoque inicial, a falta de todo un proceso de habituación y generalización) prácticamente sin intervención humana, perros que obviamente cuentan con mucha experiencia tratando casos “complicados”.

La muralla espartana

La gran muralla espartana

Como siempre fue todo un placer estar allí escuchando a José Antonio y compartiendo con un montón de amantes del perro sus ideas, problemas, preocupaciones, dudas, y EMOCIONES. Y desde aquí os animo a que sin compromiso enviéis vuestro contacto para que en algún momento podamos volver a quedar en el campo a dar un buen paseo con nuestros perros, que seguro lo agradecen.

Foto de grupo, nos lo pasamos en grande

Foto de grupo, ¡nos lo pasamos en grande!

Un abrazote Jose,

Javi Martínez y Richard Ibarburu (…y por supuesto Cora, Tizón y Lucky… que formaron parte encantadísimos del Seminario).

¡LA HABÉIS LIADO PARDA!

Normalmente escribo algo para recordar el seminario pero este se merece toda una reflexión, ahí va …

Con una organización espectacular la habéis montado COJONUDA macho (en el título quedaba mal pero ahora no me corto :-) ). En varios momentos del seminario se respiraba un ambiente MUY EMOCIONANTE, la verdad es que sois grandes, grandes por intentar cambiar esto, por hacerlo con la credibilidad que José lo demostró con sus perros, por hacerlo en unas instalaciones y una organización ACOJONANTES (y eso que a Israel González le falló el campo de rugby :-) ).

Cuando yo empecé en el mundo del perro con mis dos peludos creía que momentos como este llegarían algún día, pero era más pesimista y pensaba que sería muuucho más tarde, pero como siempre hay gente que tiene esa capacidad de cambio muy desarrollada y va por delante del resto, y muchos de los que allí estaban, van muy adelantados al reconocer en público un “secreto a voces”. Y no me quiero olvidar de lo más importante, lo que más impresionó, la de valientes que allí se dieron cita, ver a mundialistas de un deporte como el RCI reconocer que quieren cambiar algunas técnicas de entreno, y de la necesidad que existe en España de cambiar los deportes de protección según se están viendo venir las cosas desde otros países europeos.

Eso fue lo realmente emocionante y que cambia sobre otros eventos donde el ponente ya habla de este tipo de sistemas sin dolor, en estos seminarios se suele contar con un auditorio que piensa de forma parecida al ponente, pero aquí José Antonio se tuvo que ganar la credibilidad a lo largo del fin de semana y no creo que nadie de los presentes dude hoy de que se pueden realizar cobros de 10 sin ningún tipo de presión sobre el perro.

Por último quiero volver a destacar las instalaciones que consiguió Israel, ¿desde cuándo los perreros con la chupa y las botas de Gore-Tex hemos hablado de perros en el salón de grados de una facultad?, ¿eso dónde se ha visto? :) , ¡Nos estamos volviendo muy sibaritas eh! :D . Y José, sólo quiere decirte tío, que enhorabuena por tu forma de conectar con la gente, eres un gran comunicador y un cracker de los perretes que interpreta rápido el estado actual en el que se encuentra el perro y plantea alternativas de solución en vivo y en directo.

¡Figuras! Sólo gente con vuestra ilusión y vuestra escasa resistencia al cambio puede salvar estos deportes tan espectaculares, seguir así que estoy seguro que la dirección es la correcta.

Un fuerte abrazo a los dos, y enhorabuena a TODOS ;-)

¿Por qué el bóxer tiene fama de perro niñero?

Buenas, estos fines de semana pasados, por asuntos varios tengo en casa a dos invitados que nos alegran los días, dos niños amantes de los perros.

El caso es que mis perros nunca han estado mucho tiempo con niños y Tizón no lo lleva bien, pero la pequeña bóxer Cora, …

Cora y Rodrigo

Cora con Rodrigo y Lorenilla

Cora dejándose sobar

Una pena que se acabase la batería de la cámara porque llego a quedarse dormida con Rodrigo encima, menuda preocupación tiene la bicha ;)

El bóxer siempre ha tenido fama de perro niñero, muy cariñoso y protector con los más pequeños de la casa, yo no hago mucho caso de “leyendas genéticas” pero aquí han dado de lleno en la diana :)

Saludetes

¿Síndrome de Estocolmo o Terrazas de verano?

Ya hace tiempo se publicó un artículo sobre la actitud de algunos guías de disciplinas deportivas que se basa en aislar al animal, provocando una “privación sensorial”, el llamado Síndrome de Estocolmo. De este modo, TODO en la vida del perro es el guía, en la pista al final sólo está el guía y este es el fin último para muchas personas del mundo del deporte con perros, incluso para algunos que se autoenmarcan dentro de la mal llamada corriente “positivista”.

Durante este verano ya he mantenido unas cuantas charlas interesantes sobre este aspecto y sin repetir nada de lo ya mencionado sobre este asunto a mí personalmente no me parece una buena idea aislar a un perro de competición de ambientes extraños, muy diferentes, con muchas personas, perros, etc. Si el entrenamiento del perro está basado en aprendizaje por evitación puede tener algún sentido debido a que cualquier atención del perro a los estímulos que se presentan como distracciones en los entrenamientos son castigados severamente y por tanto el perro no debería tener contacto con esos estímulos fuera de las sesiones de entrenamiento, la información es más consistente siguiendo este programa de aislamiento.

Ahora bien, si baso mi entrenamiento fundamentalmente en refuerzo positivo, ¿tiene alguna ventaja empobrecer los sentidos de mi perro? Para mi gusto no tiene razón de ser, por regla general cuando se trabaja con distracciones en pista y el perro pierde la atención no ocurre nada, el refuerzo llegará cuando vuelva a prestar atención al guía, por tanto al final lo que buscamos es que las distracciones sean neutras, que el perro no las valore positiva ni negativamente. Por tanto, si mi perro está acostumbrado a estar en parques, terrazas de verano, conciertos de música, exhibiciones caninas de otro tipo (belleza por ejemplo), ¿será más fácil para el perro obviar estas distracciones en pista? Creo que la respuesta es obvia.

De ahí que Tizón y Cora se vengan con nosotros siempre que podemos de terracitas de verano a tomar algo y a enriquecerse como perros equilibrados. Después de unas cuantas terracitas de verano, ¿sabéis lo que creo? Que mis perros son mucho más estables en las permanencias que antes del verano, aunque queda muuuucho todavía por currar.

Supongo que mi opinión no convencerá a muchos para que dejen de practicar esa tortura emocional a sus perros, pero al menos servirá para que algunos reflexionen sobre si les dará más puntos en competición su actitud.

Saludetes.